La ética es una cuestión relevante en el ámbito de la caza. Y es que diferencia la caza responsable de la que no lo es. Cazar de manera ética significa respetar las normas, cuidar el bienestar de los animales y mantener el equilibrio del ecosistema.
En este artículo, Cocampo explica los principios que sustentan la caza ética y cómo los cazadores pueden ponerlos en práctica para que esta actividad sea sostenible y respetuosa.
Índice de contenidos
¿Qué es exactamente la caza ética?
Para comprender mejor este concepto, es importante entender primero qué se entiende por caza ética.
Definiendo la caza ética: más allá de la legalidad
La caza ética, igualmente llamada caza responsable o caza sostenible, es una forma de cazar que une el respeto por la vida de los animales, el cumplimiento de la ley, la seguridad y el cuidado del medioambiente.
Esta manera de ejercer la actividad cinegética minimiza el sufrimiento del animal por medio de una muerta rápida y lo menos dolorosa posible.
De igual forma, conlleva seleccionar cuidadosamente la pieza a abatir para mantener el equilibrio poblacional y contribuir al bienestar del ecosistema.
La caza ética, por tanto, precisa de una planificación, un conocimiento del terreno y del arma, una comunicación clara entre los cazadores y un profundo respeto por los recursos que la naturaleza proporciona, aprovechándolos de manera responsable.
Caza ética vs. furtivismo: diferencias fundamentales
La caza ética se diferencia claramente del furtivismo, que no es otra cosa que la práctica ilegal de la actividad cinegética.
Se realiza cumpliendo las leyes, las licencias, las temporadas y las cuotas. Por el contrario, el furtivismo se ejerce sin permisos, sobre especies protegidas, fuera de temporada o en áreas protegidas.
Las personas que practican la caza de manera ética respetan al animal y reducen al mínimo su sufrimiento recurriendo a un disparo certero en zonas vitales. Los furtivos, por el contrario, no consideran el bienestar del animal. Emplean métodos dañinos o ilegales.
Por otro lado, la caza responsable contribuye a la gestión sostenible de las especies y los hábitats, mientras que el furtivismo no respeta la dinámica natural de los ecosistemas.
Por último, la práctica responsable prioriza la seguridad del cazador y de terceros, puesto que sigue las normas básicas, entre las que se encuentran mantener las distancias de seguridad, usar equipo de protección y transportar correctamente las piezas abatidas. La caza furtiva ignora estas normas y, por esta razón, supone un peligro para los demás.
| Caza ética vs. furtivismo | ||
|---|---|---|
| Aspecto | Caza ética | Furtivismo |
| Legalidad | Cumple con las leyes, licencias, temporadas y cuotas | Se practica sin permisos, sobre especies protegidas, fuera de temporada o en áreas protegidas |
| Respeto por el animal | Minimiza el sufrimiento del animal | No considera el bienestar del animal |
| Conservación y ecosistema | Mantiene el equilibrio de las poblaciones y colabora en la salud del ecosistema | No respeta la dinámica natural, pudiendo alterar las poblaciones, repercutir en la reproducción y dañar los hábitats |
| Seguridad y responsabilidad | Prioriza la seguridad del cazador y de terceros | Ignora las normas básicas de seguridad, pone en peligro a terceros y utiliza métodos peligrosos o ilegales |
Los pilares fundamentales de un cazador ético
La caza ética se sustenta sobre unos principios que mantienen el equilibrio entre la actividad cinegética, el respeto por los animales y la protección del entorno. Así, la práctica mezcla de forma armoniosa la caza, ecología y ética.
Los principios de la caza ética son cinco: el respeto por el animal, el principio de “fair chase”, el aprovechamiento integral, el respeto por la ley y la propiedad y el conocimiento de la especie y el ecosistema.
1. El respeto por el animal (bienestar animal)
En la caza ética y sostenible se respeta al animal. No se quiere que sufra y, por ello, se dispara precisamente a zonas vitales como, por ejemplo, el corazón o la cabeza.
Tampoco se recurre a métodos peligrosos ni trampas.
2. El principio de «fair chase» (persecución justa)
La persecución justa (“fair chase”) tiene como objetivo equilibrar las habilidades del cazador con las del animal. De esta forma, el cazador no posee ventajas injustas sobre la presa.
No se pueden utilizar métodos, herramientas o situaciones que den al cazador beneficios desleales. Así pues, se tiene que prescindir del uso de vehículos, luces, trampas, venenos o dispositivos electrónicos.
La caza tiene que sustentarse en la habilidad y la paciencia del cazador.
3. El aprovechamiento integral (uso de la carne)
La carne del animal cazado tiene que aprovecharse, es decir, orientarse al consumo humano.
Utilizar la carne de esta manera da sentido a su muerte, hace que tenga una razón de ser, e impide que la caza se practique meramente por deporte.
4. El respeto por la ley y la propiedad
La actividad cinegética está regulada, y la caza ética tiene muy en cuenta el respeto por la ley. Se siguen los periodos, los cupos y los métodos permitidos en la normativa con el fin de proteger a las poblaciones silvestres.
La caza, además, tiene que practicarse en un espacio delimitado que tiene un dueño, el cual puede ser un particular, una comunidad o el Estado. Para poder ejercer la actividad cinegética en estos lugares, hay que contar con el permiso del titular.
5. El conocimiento de la especie y el ecosistema
En esta forma de caza se fomenta que el cazador comprenda el comportamiento y la biología de la especie que persigue.
Conociendo a fondo la especie, se es capaz de anticipar cómo se va a mover el animal y, en consecuencia, elegir el momento más oportuno para efectuar un disparo limpio.
Asimismo, entender el ecosistema, esto es su dinámica, sus recursos, sus ciclos y la relación entre las especies, reduce la degradación de los hábitats.
¿Por qué es importante la caza ética para la conservación?
La caza ética llega a ser un medio de gestión y conservación de la naturaleza y la fauna.
La caza sostenible como herramienta de gestión (control poblacional)
En los últimos años, se ha observado que los ecosistemas han perdido parte de su capacidad para autorregular las poblaciones de fauna silvestre debido a, entre otros factores, una ausencia de depredadores.
Lo anterior ha hecho que algunas especies animales se reproduzcan en exceso, dando lugar a sobrepoblaciones que desequilibran el ecosistema.
Con esta forma de caza, se disminuye el número de ejemplares de forma controlada, porque sólo se desempeña la actividad considerando las temporadas, las cuotas y los métodos contemplados en las órdenes de vedas.
Financiación de la conservación y gestión de la fauna silvestre
La caza ecológica y ética, a través de la emisión de las licencias de caza y los permisos de armas, genera ingresos que se emplean en gran parte a la conservación de la fauna y su hábitat.
Según un estudio elaborado por la consultora Deloitte para la Fundación Artemisan, los cazadores invierten anualmente 320 millones de euros en conservación.
De esta cifra, 289 millones se utilizan para medidas de gestión del hábitat, como aportes de agua y alimento, siembras y desbroces.
Otros 31 millones se destinan a programas de conservación de especies, que son coordinados por las federaciones y las asociaciones de caza.
El papel del cazador ético en la recopilación de datos
Los cazadores registran la información relacionada con el número de ejemplares, su sexo, edad y comportamiento.
A raíz de la recopilación de estos datos se ajustan los cupos y las estrategias de caza, con lo que las poblaciones se mantienen en equilibro, sin que haya demasiados ni muy pocos ejemplares.
Caza responsable en la práctica
En la práctica, esta forma de caza tiene muy en cuenta la selección del animal, la práctica de tiro y el equipamiento, así como la seguridad y el comportamiento en el campo.
Selección del animal (caza mayor vs. gestión)
Antes de disparar, hay que observar al animal e identificar su especie, edad, sexo y estado de salud para que el tiro sea ético.
En la caza mayor, los ejemplares se escogerse siguiendo esos aspectos. Se priorizan los animales adultos, según el objetivo de gestión, puede elegirse un sexo concreto, y se prescinde de los animales enfermos.
Práctica de tiro y entrenamiento adecuado
Los disparos tienen que realizarse de manera que se impida el sufrimiento innecesario del animal. Hay que entrenar constantemente y utilizar las armas y municiones más indicadas para la especie al fin de conseguirlo.
Por otro lado, el equipo de campo, la ropa y los accesorios que se usen tienen que ser, además de cómodos, visibles para otros cazadores.
Seguridad y comportamiento en el campo
La seguridad es fundamental en cualquier salida al monte. Se tienen que mantener las distancias de seguridad y las señalizaciones.
Actuar con prudencia es también un aspecto importante que vela por la seguridad personal, la de otros cazadores y la de las personas ajenas al coto.
Respondiendo dudas comunes sobre la ética de la caza
¿Existe una forma ética de cazar?
Sí, existe una forma ética de cazar. Consiste en tener un respeto absoluto por los animales, cumplir con la normativa sobre caza, conservar el ecosistema, primar por la seguridad (personal y de otras personas) y actuar responsablemente.
¿Qué es un cazador ético?
El cazador ético es el que practica la actividad cinegética de manera responsable y respetuosa con los animales, el medio ambiente y la sociedad.
Es decir, tiene su licencia de caza y, si usa armas, su permiso de armas. Respeta las temporadas, las cuotas, los límites de las especies y los medios de caza.
Adicionalmente, protege a los animales del sufrimiento, conserva el equilibrio de las poblaciones, no lleva a cabo una sobreexplotación de los recursos naturales y promueve la biodiversidad.
Y, por último, prioriza la seguridad propia y la de terceros.
¿Cómo se minimiza el sufrimiento del animal?
Minimizar el sufrimiento del animal es uno de los pilares de la caza ética. En este sentido, se tiene que efectuar un tiro certero en zonas vitales, de modo que el dolor se reduzca en el mayor grado posible.
También, hay que conocer el comportamiento del animal y desarrollar la actividad cinegética sólo cuando las condiciones son favorables.
En último lugar, se tiene que aprovechar la carne del animal abatido para consumo humano con el fin de que su sacrificio tenga un porqué.
Conclusión: el futuro de la caza sostenible
La caza ética es una muestra de cómo se puede practicar la actividad cinegética con respeto, responsabilidad y conciencia ecológica.
Además de cumplir la normativa, prioriza la seguridad propia y ajena, el bienestar animal en la caza y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
De este modo, la caza y la conservación trabajan de la mano para proteger la biodiversidad y conservar el equilibrio en los ecosistemas, de tal forma que la actividad pueda seguir siendo posible en el futuro.
Fuentes
- Boone and Crockett Club
- Fundación Artemisan
- Fundación Caza Sostenible

