Ganadería intensiva: qué es y sus efectos en el medio 

Ganadería intensiva de porcinos

El incremento de la población mundial supone la propuesta de nuevos métodos de producción para garantizar el acceso a los alimentos. De esta manera, nace el concepto de la ganadería intensiva. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que la población mundial aumente hasta los 10.000 millones de personas para 2050, lo que provocará el crecimiento de la demanda de alimentos. 

El incremento poblacional afecta directamente al uso de la tierra, siendo la ganadería y la agricultura los principales métodos afectados. A esto, se suma la concienciación ambiental cada vez mayor, que genera debates en torno a determinadas prácticas. 

De esta forma, existen métodos que incrementan la producción y pueden cumplir con la demanda alimentaria, además de ser rentables para el productor debido a los bajos costes. Pero suponen un reto para la sostenibilidad y, por tanto, para una producción responsable con respecto al impacto ambiental.

¿Qué es la ganadería intensiva? 

La ganadería intensiva se basa en la industrialización de la explotación ganadera. Se trata de la cría intensiva de ganado bajo condiciones creadas de forma artificial con la finalidad de aumentar la producción de carne y otros productos de origen animal en un tiempo reducido.  

Esta práctica de ganadería masiva satisface las expectativas de demanda y producción de una población creciente, además de reducir costes, aunque incrementa los gases de efecto invernadero. 

Características de la ganadería intensiva 

La principal característica de la ganadería intensiva es la maximización de la producción, de forma que los animales ocupen menos espacio dentro de un mismo complejo, así como conseguir que los animales cumplan con los requisitos necesarios para el mercado en un periodo de tiempo más reducido. 

Esta ganadería necesita del uso de diversos medios de producción, que abarcan desde el terreno destinado a la explotación hasta el pienso y el agua. 

Ventajas de la ganadería intensiva 

Las ventajas de la ganadería intensiva son económicas y sociales: 

  • Los costes de producción son menos elevados. 
  • La extensión de las industrias es reducida, debido a que no se dedican a la trashumancia y ocupan menos espacio entre las cabezas de ganado. 
  • La productividad es superior por la alta cría intensiva de ganado y, en consecuencia, los ingresos son superiores. 
  • La tecnología y la mecanización de la producción es clave para la ganadería intensiva, por lo que favorece el avance tecnológico en el sector. 
  • Los animales deben pasar un reconocimiento médico semanal, lo que, en otro tipo de ganaderías como la extensiva, no sucede. 
  • El empleo aumenta debido a que se asigna un empleado por cierto número de cabezas de ganado. Además, genera más de forma indirecta. 

Desventajas de la ganadería intensiva

La ganadería intensiva cuenta con las siguientes desventajas: 

  • La calidad de la carne y de los demás productos de origen animal es menor. 
  • Causa una mayor generación de gases de efecto invernadero.  

Consecuencias de la ganadería intensiva 

La explotación ganadera intensiva maximiza los recursos para conseguir el mayor rendimiento de producción, lo que provoca consecuencias negativas en el medio ambiente. 

Bienestar animal 

La calidad de vida de los animales se ve afectada en este tipo de prácticas y genera un debate en torno a la libertad de los animales, como contempla la trashumancia. 

La ganadería intensiva puede afectar al bienestar animal causándoles problemas de salud, como las enfermedades pandémicas entre ellos. Por ello, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) expone una normativa de diferentes cumplimientos para proteger la salud de los animales y fomentar prácticas éticas dentro de la industria.  

Por otro lado, pese a que el consumo de carne se ve favorecido debido a la elevada producción, la calidad de la carne disminuye a causa del difícil cuidado de cada una de las cabezas de ganado. 

Monopolización de las granjas

El uso de la ganadería intensiva de forma continuada, junto a los bajos costes de producción que conlleva esta práctica, produce el aumento de la cría intensiva y la disminución de otras prácticas que necesitan más costes de producción. 

De esta manera, la ganadería se enfrenta a la desaparición de granjas de menor tamaño, destinándose gran parte de la producción a las granjas de mayor dimensión. 

Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan un aumento del 11,3% de las explotaciones ganaderas con respecto a 2016.Además, existe una subida del 14,7% en el número de unidades ganaderas, lo que muestra un mayor incremento de animales dentro de una misma explotación.  

Impacto ambiental  

El impacto ambiental de la ganadería intensiva radica en distintos aspectos que afectan de forma directa al agua, al aire y al agravamiento del cambio climático.

Las cantidades de agua necesarias para mantener al ganado es uno de los desafíos que afectan a la consecución de la sostenibilidad en la ganadería, ya que este tipo de ganadería se considera un agravante de la sequía. 

Otros tipos de efectos existentes son la contaminación del aire por amoniaco y la emisión de gases de efecto invernadero, que afectan de forma directa al cambio climático.  

El metano, principal gas de efecto invernadero, pese a tener un periodo de existencia más corto que otros gases, adquiere más calor que el dióxido de carbono, produciendo el aumento de la temperatura en las distintas partes del planeta.  

De forma indirecta, los piensos producidos por medio de la agricultura intensiva para mantener a los animales de la producción animal intensiva, es otro de los problemas surgidos por ella. 

Diferencia entre ganadería intensiva y extensiva

La ganadería se diferencia, a grandes rasgos, entre ganadería extensiva e intensiva. 

Las ganaderías extensivas, a diferencia de las ganaderías intensivas, se caracterizan por tener una menor cantidad de animales por hectárea, además de utilizar los recursos naturales disponibles de la zona. 

Así, la mayor diferencia entre ganadería intensiva y extensiva radica en el número de animales por cada explotación de ganado, siendo la producción animal intensiva la de mayor volumen. 

Otra diferencia correspondería en la utilización de los recursos. Este tipo de ganadería crea los recursos necesarios para mantener al ganado, por ejemplo, el pienso, mientras que la ganadería extensiva recurre a los recursos naturales, por lo que se caracteriza por ser más sostenible. 

Ejemplos de ganadería intensiva 

Los ejemplos de sistema ganadero intensivo incluyen animales como las aves, los bovinos, los porcinos e, incluso, las abejas y algunas especies de mar. 

Respecto a las aves, existe la cría intensiva avícola, que consiste en mantener un número elevado de aves dentro de la nave, donde nacen, crecen y son engordadas a través de diversos métodos. De esta manera, la producción es mayor y más rápida. 

La cría bovina intensiva es una de las más vigiladas, por lo que cuenta con más intervención humana en comparación con el resto de las ganaderías intensivas. En ella, se dedica especial cuidado a la reproducción de los animales y al cruce selectivo. 

Así, también existe la explotación de leche vacuna, donde se usan métodos e instrumentos para la producción de leche masiva. 

La ganadería intensiva porcina conlleva el engorde del animal por medio de una mayor cantidad de comida para poder maximizar su crecimiento y, por consiguiente, obtener una mayor producción. Esta práctica también engloba a la cría intensiva porcina, donde las hembras son inseminadas de forma artificial. 

También la apicultura y la piscicultura son otros tipos de ganadería intensiva. En el caso de las abejas, se las considera un sistema intensivo ganadero debido al cruce selectivo de especies de abejas y otros métodos, como bebidas azucaradas que puedan potenciar la producción de miel. Respecto a los peces, se refiere a la cría artificial de truchas y otras especies para su posterior pesca. 

Ganadería intensiva en España

La ganadería intensiva en España abarca diferentes tipos de animales, siendo los más destacados los bovinos, los porcinos y las aves de corral. 

Así, los municipios con mayor número de instalaciones de ganadería intensiva dedicadas a aves de corral y porcinos corresponderían a complejos ubicados en Aragón (1.163 explotaciones activas), Cataluña (914) y Castilla y León (638), pero existen otras instalaciones a lo largo de todo el territorio siendo en total 3.864 complejos activos destinadas a la cría intensiva de aves de corral y porcinos según los datos del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes. 

Conclusión 

La ganadería intensiva supone un reto para el impacto ambiental y la sostenibilidad, siendo una de las causas de contaminación del planeta. Sin embargo, supone una mayor producción, clave para poder llegar a abastecer a toda la población en el consumo de productos procedentes de los animales. De otra manera, no se satisfaría la demanda. 

De forma irremediable, la contaminación provoca la búsqueda de nuevos métodos de producción, que cumplan con requisitos más sostenibles para el planeta, además de garantizar el bienestar animal, otorgando una iluminación y temperatura óptima, humedad adecuada, calidad y velocidad del aire indicadas y una densidad de animales regulada. 

La regulación de estas prácticas, junto con nuevos métodos de producción, como la ganadería semi intensiva, podrían garantizar menores consecuencias ambientales, además de cumplir con la demanda de alimentos causada por el aumento de la población. 

Fuentes

  • Instituto Nacional de Estadística (INE). 
  • Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). 
  • Organización Internacional Grain. 
  • Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes. 

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